Empieza en un viaje por los primeros hipertextos, los cuales nacieron en experimentos de internet, en un aura iconoclasta con la intención de borrar la distancia entre autor-lector. Nos explica que este está formado por una serie de textos enlazados y le da la posibilidad a un texto de ser completado por otros contextos y proyecciones implícitas en él, hay quienes lo ven como liberación y otros como algo peligroso.
También habla de la libertad del lector de seguir los enlaces, según sus propios intereses o las asociaciones que el mismo texto le sugiera, el hipertexto potencia al lector en el momento de establecer su relación con el texto, le permite escoger no sólo lo que va a leer, sino también el orden en el que lo va a leer, ya que la lectura que ahora se va a hacer, no responde ya a la posible visión original que tuvo su autor, ni a aquella estructura que quisiera imponer el “especialista”, sino a la propia del lector con el texto.
Nos muestra algunas ventaja del hipertexto, como que el lector adquiere una percepción de autonomía, al avanzar según una u otra opción, la estructura a seguir puede tener más sentido personal, que aquella tradicional que le imponía el libro impreso como tal.
Hay 3 características fundamentales del hipertexto según expertos como Jaime Rodríguez quien lo juzga como parte de una estética anarquista, “en cuanto se opone al universo hierarco: jerarquizado, linealizado y prescrito”, lo que únicamente significa el carácter abieto del texto. Para Nielsen “el hipertexto es no secuencial; no posee un orden singular que determine la secuencia en que se haya de leer el texto.” Landow nos dice al particular que “el concepto (y experiencia) de un principio y un fin implica linealidad. Así que si consideramos hipertextualidad una estructura con múltiples secuencias nos damos cuenta que el hipertexto posee múltiples comienzos y finales en lugar de uno solo.
El texto también nos habla de las ventajas de lo digital en relación con lo impreso, en esta ultima “El lector se sitúa en actitud pasiva, se encuentra atrapado en las dimensiones físicas del libro. Su única opción es aceptarlo o rechazarlo. Cualquier intento “activo” de contextualizar lo que lee, le lleva fuera de los límites de la unidad física de lo impreso”
Por otra parte Antonio Machado dice que la lectura ahora es un proceso íntimo en el cual no hay texto, sino que el lector es el mismo que lo crea a medida que va leyendo, es decir que ahora la lectura que se va a hacer, no responde a la posible visión original que tuvo su autor.
“En ese espacio [espacio virtual] no hay ejes claros ni direcciones establecidas, no hay puntos que desvanezcan para ayudar al lector a posicionarse” (Gaggi)
Finalmente se pretende describir más complejamente, señalando que a través del hipertexto recuperamos ciertas características del discurso verbal pero sin renunciar a las características que nos ha dado el discurso de la modernidad y su creencia en la estabilidad del texto impreso, ya que antes ni los sonidos ni lo hablado se podían capturar de forma escrita , ahora gracias al medio digital, y su posible integración en el hipertexto, se puede lograr la estabilidad del signo-sonido, pero lo hace de forma dinámica, y por lo tanto abierto a la transformación o a las relaciones intertextuales a que pueda dar lugar una composición musical y verbal determinada.